Cuando decidimos casarnos, lo primero que tratamos de elegir fue el lugar donde queríamos celebrar el banquete, para lo que siempre habíamos comentado ser prácticos, y elegir entre unos pocos sitios que siempre nos habían gustado, con lo que el primer sitio que fuimos a ver fue el Hotel Los Abetos en Santiago, de donde nos gustaba mucho tanto el propio hotel (p.ej. su hall) y sobre todo por sus jardines, además posee una capilla en la que pensábamos que se podía celebrar la ceremonia, pero no es así por motivos del Arzobispado. Resultó no ser una buena opción dados los menús con los que trabajaban. La segunda alternativa era el Pazo Vista Alegre en Ponte Ulla, que en un principio nos parecía adecuado, por menú, entorno, pero tenía varios problemas, que en el salón que nos gustaba estábamos obligados a abandonarlo para el baile, y los otros salones su decoración era poco menos que ridícula, pero pese a esto siguió siendo la candidatura más potente hasta algo que comentaré más adelante. La tercera en discordia era Sala Gradín en A Estrada, que por su comida (calidad, presentación y abundancia) sería siempre la alternativa que más garantías ofrecería, solo la teníamos en cuenta en plan “comodín” por si no nos decantábamos por ningún otro lado. Sería una opción práctica; en el mismo lugar donde finalmente celebraremos la ceremonia y a un paso andando. Pero como para nosotros el entorno del sitio donde sería la cena es el 50% del banquete y solo el otro 50% la comida, Gradín era tan solo lo dicho: el comodín, ya que este restaurante al tratarse de un negocio emplazado en el casco urbano no tiene ningún atractivo, ya que es entrar de la acera de la calle al propio edificio (además también tiene unas escaleras horribles, incluso peligrosas).
Como en el Pazo Vista Alegre solo valorábamos el salón del interior del propio pazo (las demás son “carpas” permanentes), lo de tener que echar a la gente a otra dependencia del edificio a la hora del baile (bailase o no bailase), nos hizo seguir buscando, y pensamos en el Monasterio de Aciveiro (sitio que sí os recomiendo), donde además reunía en un solo sitio la posibilidad de realizar ceremonia, fotos, banquete y hotel, pero nos parecía algo lejos. Tras hablar con Luis de Video Ruta (que será el encargado de realizar el “vídeo oficial” de la boda), nos descubrió un sitio que sinceramente desconocíamos: Pazo A Toxeiriña (Moraña), que según él, por “poco más” podía resultar una opción satisfactoria y llenarnos los ojos. Este Pazo no ofrece cocina, con lo cual solo se puede realizar un banquete recurriendo a un servicio de catering.

Tras descartar en un principio A Toxeiriña, dado que era caro y luego aún había que sumarle el catering, volvimos a Vista Alegre, que tras la visita al Pazo A Toxeiriña, lo idealizado que teníamos a Vista Alegre se nos derrumbó: los jardines ya no eran tan bonitos y p.ej. los baños, sobre todo los de los salones de fuera resultaban cutres y viejos para al menos una ocasión tan importante como es que nuestros invitados celebrasen con nosotros nuestro enlace. Problemas que tiene el agravio comparativo tras haber visto sitios mejores.
Con todo esto, el mundo se nos caía encima, o era muy caro o muy cutre. Dónde estaban las alternativas que mi vecina Ana le comentaba a su hermana: “Entre Restaurante París de Forcarei y el Monasterio de Aciveiro hay muchas cosas por el medio”.
Por lo que empezamos a ver más sitios. El de Video Ruta también nos había comentado de ir a ver Pazo Lestrove (Padrón). Y lo que pensábamos que sería ver dos sitios más un comodín, pasó a ser un tour por las dos provincias occidentales de nuestra comunidad: Pazo a Buzaca (Moraña), Hotel Congreso (Montouto-Santiago) y Restaurante Los Robles (Cacheiras), los dos últimos digamos que son “la prostitución de las bodas”. La casa rural A Buzaca, puede ser una opción “cuca” pero algo perdida y lejana, además teníamos mucha incertidumbre respecto a la calidad de los platos.
El Pazo de Padrón nos parecía muy buen sitio, entorno, salón, además te podías casar en la capilla adyacente en la que entran sin problemas al menos 100 personas, pero ocurrían dos cosas: 1) La forma más corta para ir hasta allí desde la iglesia era por Santa Mariña de Barcala, y los que fueseis en bus muchos llegaríais mareados. La otra opción era ir hasta Caldas de Reis, pero ya se hace lejos. 2) La comida: Comentaros que menús y precios son idénticos a los del Monasterio de Aciveiro, ya que ambos pertenecen a Pousadas de Compostela. En ambos sitios p.ej. las cigalas “van contadas” o sin repeticiones (ahora ya no recuerdo, que ya han pasado meses y no hemos guardado documentación de los sitios descartados) y las bebidas no están a la altura de lo que una boda se refiere.
Otra opción era Pazo de Adrán (Calo-Milladoiro), que al principio había sido descartada por escapársenos del presupuesto, que por cierto está en línea con los de Pousadas de Compostela (para un mismo menú, se entiende. Que por cierto, no desvelaremos en el Blog hasta después de la boda). Como iba diciendo, Adrán, que se nos hacía mucho, acabó siendo el finalista junto con el elegido (Pazo a Toxeiriña). Pazo de Adrán muy bonito todo, pero la comida puede resultar escasa según para qué gente, y como el menú lo hemos hecho pensando en el perfil medio del invitado, lo hemos descartado. Digamos que va en la línea de Pazo de Lestrove, también en lo que a no ofrecer el mejor brandy y whisky se refiere.
También “fuimos a cheirar” un día el Pazo de Bendoiro (Lalín) también recomendable (aunque no llegamos a preguntar menús, etc.).
Pensábamos que cualquiera que pudiese realizar el catering en Toxeiriña, junto con el precio del alquiler exclusivo del Pazo nos repercutiría en una cifra astronómica, pero resultó que tampoco llegamos a ese extremo. Ignorante de mí, que pensaba que una cena de catering costaría menos que la misma cena en el restaurante que te lo ofrece. Pero no es así, es más, entre un 10 y un 15% más que el mismo menú servido en su propio restaurante. El caso es que finalmente, pese a resultarnos (pazo más catering) un precio superior a Adrán o Lestrove (este último medalla de bronce), elegimos realizar el banquete en Toxeiriña servido por Sala Gradín, de quienes os hablé al principio. Por lo que nos hemos quedado con lo que espero que os parezca el sitio más bonito y la mejor comida. Además está muy cerca: 14 kilómetros. Nota: Os dará la risa, pero las chicas, no dejéis de “contemplar” los baños tanto los del aperitivo, como sobre todo los de la cena.

Toxeiriña sólo tiene un problema, y es que pensábamos que nos “estábamos tirando de la moto”, pero comentarios como el de Alfonso Sanmartín (del selecto grupo de amigos de A Estrada que voy a invitar, y digo selecto, por dos cosas, uno, porque lo son y dos, porque la desgracia ha hecho que uno de ellos ya no esté entre nosotros, y por el azar, que hizo coincidir el enlace de Pablo Picáns, webones, o weby en el mismo día que el nuestro), como decía, comentarios como el siguiente de Alfonso nos hizo estar más seguros de haber elegido Toxeiriña en vez de Vista Alegre. Ahí va la “perla”: en un verano le coincidió ir a varias bodas (de varios amigos suyos, que a su vez lo eran entre ellos) a ese establecimiento de Ponte Ulla y tras haber visto como había sido la primera se preguntaban, si veis que no ha sido buena, por qué los demás lo seguís intentando en el mismo sitio (claro que, lo del restaurante casi se elige un año antes).
A Toxeiriña nos encantó. Los que lo veáis en persona espero que compartáis nuestra opinión y los que no, os facilito un link en el blog. Para una cena como es nuestro caso, entras de día en un sitio precioso, y sales de noche, de otro totalmente distinto y con muchísimo encanto. En resumen, que ya pronto os toca a muchos, que si sois de la zona, tened muy en cuenta: Pazo de Adrán, Pazo Lestrove, Monasterio de Acibeiro, Pazo Bendoiro. Eso también va por ti, Natalia.
NOTA: Cualquiera de los sitios que hemos ido a ver, hubiese sido apto para realizar cualquier banquete. Pero unas veces por nuestros gustos y otras pensando en los que vendréis, hemos descartado los demás, donde sin duda muchos se lo habrán pasado y comido muy bien. Todo depende de los gustos; es como cuando la mayoría prefiere un semi-seco a un brut (yo no bebo), o como cuando prefiero un churrasco a unas ostras (y me llamarán ignorante).Pero en todo caso, lo elegido ha sido con el fin de agradaros y estar a gusto nosotros mismos. Además, el uso de la hipérbole es tan sólo un recurso humorístico. Avisados quedan, por si alguien se siente ofendido ante alguna exageración.